
Durante siglos se consideró extinto al dragón arbóreo. Hasta donde se tiene registrado, quedan pocos ejemplares de esta especie y se sospecha que apenas sobrevive menos de una docena en los reducidos bosques de las Montañas del Poniente. No sólo la reducción de los bosques de coníferas ha mermado su población, sino también la reducción de especies como la liebre de las nieves, los venados cola blanca y el fénix, que constituyen su dieta principal. En temporadas, ha tratado de reemplazarlos por ovejas, cabras y perros domésticos, lo que ha derivado en intensas cacerías.
(Gregorio Cervantes Mejía)
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