miércoles, 16 de enero de 2013

El Yuyófago




Varios fueron los intentos por domesticar al Yuyófago entre los pueblos seminómades de las altas cumbres del sur, con la intención de utilizar su voraz apetito por toda clase de hierbas silvestres para desbrozar los campos destinados al cultivo. Sin embargo se descubrió que sus heces (con altas concentraciones de minerales) salaban la tierra. Se cree que las numerosas manadas de Yuyófagos que se desplazaban entre las altas cumbres y la gran cordillera en épocas más remotas originaron la formación de los desiertos y salares de esa parte del mundo.

El Perezoso copetón



Criatura endémica de las altas cumbres del sur, el Perezoso copetón es difícil de encontrar debido a su extraordinaria habilidad para mimetizarse con las rocas. Incluso, su hirsuto copete suele confundirse con la rala vegetación de la zona, porque lo cual el único elemento para reconocerlo es su bostezo, similar a una sonrisa.